El 20 de abril de 2001 (hace 9 años), Jim y Veronica Bowers regresaban a su hogar (en su avioneta) en el Perú tras haber realizado un viaje al Brasil, en compañía de sus dos hijos: Cory y Charity, todos ellos misioneros estadounidenses. El lugar donde residían se encontraba en las cercanías del río Amazonas, Iquitos, cerca a la frontera entre Brasil y Colombia, zona muchas veces transitada por narcotraficantes.
Es entonces cuando la CIA alerta a la FAP sobre la presencia de esta avioneta en la zona, empezando a lanzar ráfagas hacia la familia Bower, quienes claramente empiezan a pedir ayuda (ver vídeo adjunto).
Y bueno, esta vez he querido tocar este tema, no tanto desde el punto de las Fuerzas Armadas y los errores que cometen (siendo el resultado de todo esto muy doloroso), sino enfocarlo desde el punto del "proceso de comunicación".
Recordemos que la comunicación es el proceso a través del cual se intercambia cierto tipo de información, pero para esto, deben existir ciertos elementos como: emisor, receptor, mensaje, canal, código, contexto y referente. Para que esto quede más claro, pasaré a definir brevemente a cada uno de estos:
EMISOR: Individuo que envia o produce el mensaje, envolviéndolo en un código; es por esto que recibe también el nombre de 'encodificador'.
RECEPTOR: Individuo que recepciona o recibe el mensaje para interpretarlo o descifrarlo a partir de un código; es por esta razón, que es denominado como 'decodificador'.
- MENSAJE: Es la información codificada enviada por un emisor hacia un receptor.
CANAL: Es el medio físico por donde viaja el mensaje.
- CÓDIGO: Sistema de signos usado en el proceso de comunicación.
CONTEXTO: Es el entorno físico, ideológico o psicológico en el que ocurre el proceso de comunicación.
- REFERENTE: Es la realidad aludida en el proceso de comunicación.
Es así, que en este vídeo se hace evidente que la familia Bowers piden ayuda en su lengua materna (inglés) no siendo entendidos por los receptores, que en este caso eran castellanohablantes. ¿Qué sucedió con esto? Pues el proceso de comunicación no se dio, no fue fructífero. Y esto ocurrió por una razón bien sencilla: la diferencia de códigos. Y es que para que exista comunicación, es elemental que tanto emisor como receptor manejen el mismo código.
Finalmente, hace unos días se conmemoraron 10 años de este terrible hecho, y solo me resta manifestar mis más sumas condolencias a la familia de los Bowers.
¡Que esto no se repita jamás!




2 refugiados:
Hola. Para serte sincero no soy muy devoto de la linguística, al menos tal como me la enseñaron, quizá por eso te escribo, para contarte, por lo que he visto hasta ahora, que me gusta tu blog, la manera práctica con la que sueles enterarnos de cosillas de este tu refugio. Saludos.
Interesante que hayas rescatado ese suceso que ejemplifica un fallo en la comunicación, en este caso, por un tema lingüístico. Hay otras circunstancias que generan un fallo en la comunicación. Yo me atreví a escribir sobre el espiral del silencio. Me encanta el enfoque que tienes en tus temas. nos estamos leyendo.
saludos
POP 3.0
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