Había una vez una chica que amaba la vida, su patria, la música, las noches de lluvia, la luna llena, el frío en la punta de la nariz, el silencio, la soledad... Hasta que un día, conoció casualmente un mundo llamado Lingüística... Ella reconstruyó su mundo; donde se refugiaba cada vez que quería sentir la vida, hablar en silencio o simplemente tocar el cielo; y así, siguen sus días hasta la eternidad... Te presento la magia de Mi Refugio Lingüístico...

domingo 4 de abril de 2010

Diálogo entre "Gramático" y "Dramático"

Escrito por Petufar (Peter Ujfalussy) en ElTiempo.com

--Por favor, señor Gramático, ¿me puede explicar brevemente en qué consiste la gramática y qué aplicación práctica tiene en nuestra vida diaria? --Claro que sí, amigo Dramático. La gramática se ocupa de las palabras y de su combinación en expresiones, frases y oraciones. --Parece sencillo... --Pues sí y no. Lo que pasa es que no es simplemente usar palabras y construir oraciones con ellas. Las palabras deben ser correctas y bien escogidas, y las oraciones se deben construir correctamente. --¿Qué quiere decir con "palabras correctas"? ¿Acaso hay palabras incorrectas? --¡Claro! Tenemos, en primer término, que cada palabra tiene su forma y no se puede cambiar ni por capricho ni por ignorancia. Por ejemplo, no se puede decir ni escribir interperie en lugar de intemperie. Tampoco dígamen en vez de díganme. --¡Ah! Entonces, la gramática también se aplica en la escritura... --Por supuesto que sí. En la escritura es incluso más importante observarla que en el habla. --¿Y qué es eso de que las palabras deben ser bien escogidas? --Cada palabra tiene un significado y entre varias palabras de significado semejante debemos escoger la que mejor venga al caso y mejor exprese nuestro pensamiento. --Ya veo... también dicen que no se debe confundir la gimnasia con la magnesia. --Pues, sí. --Sin embargo, señor Gramático, creo que es importante aclarar que una misma cosa se puede decir correctamente en varias formas. --Claro, eso es muy cierto, amigo Dramático. --Yo quiero mencionar también que en distintos sitios se usan palabras y expresiones diferentes para decir la misma cosa. --Sí, basta ver televisión para darse cuenta de eso. --O viajar... A mí me ha tocado viajar por diferentes países latinoamericanos. --¿Puede usted mencionar un ejemplo de lo que estamos comentando? --Sí. Nosotros, los colombianos, decimos "derecho" para indicar que se debe continuar en la dirección en que vamos. Cuando le dije "derecho", el chofer de taxi en Lima volteó aparatosamente hacia la derecha. --¿Y eso por qué? ¿Acaso los peruanos confunden "derecho" con "derecha"? --¡Nada de eso! Lo que pasa es que ellos dicen "de frente" en lugar de "derecho", y cuando el chofer escuchó "der" en lugar de "def", dio el timonazo. --Es una anécdota interesante. Viajar puede servir para aprender mucho, incluso en el terreno lingüístico. --Así es. Me parece que el que viaja aprende a apreciar mejor y más fácil lo que significa la unidad dentro de la diversidad que el que estudia la Nueva gramática de la lengua española. --Tengo que reconocer que eso es verdad. Debemos tener en cuenta que esa "unidad" no significa que todos hablemos igual, y menos igual de mal, sino que tengamos la posibilidad de entendernos haciendo algunas aclaraciones. --Estoy totalmente de acuerdo... pero hablemos también de las oraciones, ¿le parece bien, señor Gramático? --Bien. Tradicionalmente, el término "gramática" se refería a utilizar palabras correctas para construir frases u oraciones correctas. Grosso modo, la gramática se dividía en descriptiva y normativa. --Si no estoy mal, la descriptiva se refiere más que todo a la forma y la normativa al fondo, es decir, la corrección gramatical. ¿Pero por qué habla usted en pasado? ¿Ha habido algún cambio que yo desconozco? --Efectivamente: según la Nueva gramática, recientemente publicada, ahora la corrección gramatical, es decir, la parte normativa de la gramática, ha perdido fuerza, para dar prioridad al uso, especialmente al uso culto. --¿En qué se basa usted, señor Gramático, para decir eso? --En que en la Nueva gramática dan una gran cantidad de ejemplos incorrectos, muchos de ellos citando a escritores famosos y publicaciones prestigiosas que supuestamente deberían ser dechados de corrección lingüística, sin identificarlos con ninguna marca de incorrección. --Ya veo... ¿pero no es eso contraproducente? ¿No se supone que la Academia debe fijar las normas en lugar de dedicarse a dar ejemplos de incorrección gramatical? --Eso es lo que supone la mayoría, pero la Academia parece haber adoptado la posición de que lo que manda es el uso y su función es registrarlo. --¿Tal como haría un notario? ¿Incluso si el uso es incorrecto? --Así parece, amigo Dramático. La Academia alega que el uso es el que determina la unidad en la diversidad, y aceptar el primero es la política más apropiada para propiciar la segunda. --¡No estoy de acuerdo, señor Gramático! ¡Esto lo que garantiza es la unidad en la mediocridad! --Usted es muy osado, señor Dramático. ¿Tiene alguna propuesta mejor? --Claro que sí. Una cosa es aceptar las palabras de amplio uso en el lenguaje culto o popular de diferentes países y otra, privilegiar el uso de construcciones gramaticales contrarias a la lógica del idioma. ¡Es necesario enseñar masivamente la corrección idiomática antes de que sea demasiado tarde! --¿Y llamar la atención sobre todo lo que sea incorrecto? --Así es. En mi concepto, ésa debería la misión primordial de la Academia, en apoyo de quienes luchan por defender la corrección idiomática. --¿Cree usted que vale la pena luchar por algo tan difícil? ¿No es usted demasiado optimista? --A lo mejor sí. Sin embargo, me parece que es una decisión de simple política educativa de los países. Es cuestión de mejorar la enseñanza del idioma para que no se sigan difundiendo las incorrecciones. --¿Cómo? --Se debe volver a enseñar en forma profunda la ortografía y comenzar ya a enseñar la corrección gramatical y lexicográfica. --¿Cree usted que hay suficientes docentes capacitados? --No lo sé... tal vez sí, tal vez no... Lo principal es la voluntad política para modificar los contenidos curriculares. En todo caso, los docentes deberían recibir capacitación o refuerzo en caso necesario. --¿Todos ellos o bastaría con los de Español? --Sin duda, los resultados serían mejores si fueran todos. --¿Pero no sería eso demasiado costoso, engorroso y no requeriría mucho tiempo? --No lo creo. Bastaría que se exigiera que todos los docentes, de Primaria, Secundaria y de nivel universitario, estudiaran, en el marco de cursos relámpago o en forma autodidacta, la Ortografía de Petúfar con corrección gramatical y lingüística. --¿Podría el Gobierno suministrar ese texto en forma gratuita o por lo menos subsidiada? --Sería una posibilidad. Costaría tal vez menos de lo que cuesta hacer una cuadra del metro de Bogotá.