Había una vez una chica que amaba la vida, su patria, la música, las noches de lluvia, la luna llena, el frío en la punta de la nariz, el silencio, la soledad... Hasta que un día, conoció casualmente un mundo llamado Lingüística... Ella reconstruyó su mundo; donde se refugiaba cada vez que quería sentir la vida, hablar en silencio o simplemente tocar el cielo; y así, siguen sus días hasta la eternidad... Te presento la magia de Mi Refugio Lingüístico...

jueves 3 de junio de 2010

¿Derribamos muros?

Hace unas semanas recibí una invitación para participar en el Primer Conversatorio 2.0 "Derribando Muros", en el que se hablaría de un texto (que recibe el mismo nombre), el cual ha sido escrito por Silvia Miró Quesada, Eduardo Zapata y Juan Biondi, el texto llegó unos días después. Leí este libro y quedaron varias cosas rondando a mi mente, algunas de estas son las que expongo a continuación...


El Perú es un país pluricultural y multilingüe… decían por ahí, y es verdad, en sus tierras coexisten unas 42 lenguas aproximadamente (Solís Fonseca, 2003, Lenguas en la Amazonía peruana), culturas, ideologías, cosmovisiones, prácticas, etc… en fin, el Perú, podría decirse, es un país multicolor y multisabor.

Ahora bien, por lo mismo, notamos que se trata de un país heterogéneo, es una mezcla de partes de diversa naturaleza en un todo, y es por esta misma razón que las diversas áreas profesionales y teóricas, como el periodismo, no deberían ser homogéneas sino trabajar vía esa heterogeneidad característica; puesto que, su audiencia (para la que se trabaja) es heterogénea y no sólo por cuestiones raciales, culturales, sociales o lingüísticas, sino porque estamos inmersos en una nueva era, la era de las tecnologías de la información, de la electronalidad.

El mundo está cambiando en este instante, todo está cambiando… y ¿nosotros? ¿Lo estamos haciendo? ¿Estamos cambiando al mismo ritmo? Si hay algo que cuesta cambiar es el TRADICIONALISMO (entiéndase como la tendencia consistente en la adhesión a las ideas, normas o costumbres del pasado) y es que se encuentra tan arraigado en la consciencia y práctica de los hombres, que es difícil removerlo, modificarlo.

Ahora, yo me pregunto: “¿Si el mundo está cambiando, debemos seguir con la tradición?”. Basémonos en el periodismo y la educación.

Desde hace mucho que la mayoría de nosotros, cuando quiere informarse, recurre a la edición impresa de nuestro periódico, revista o boletín favorito… Es decir, al periodismo impreso, que es ya una tradición, y el mundo (como dije antes) está cambiando, y la tradición sigue siendo, pero también están surgiendo, como producto de este cambio, nuevas tecnologías de la información, las cuales convendría tener en cuenta, para conocerlas y aprender a manejarlas, dominarlas y usarlas a nuestro favor y a favor de los demás. 


Por otro lado, lo mismo ocurre en el ámbito de la educación, donde textos tradicionales han ido pasando de mano en mano (por así decirlo) y de generación en generación, en los que sólo se ha mejorado la diagramación, la calidad de estos (me refiero al papel y tapas)… en los que vemos ejemplos similares desde hace muchos años, en los cuales se respira una suerte o tal vez maldición de ilusión o fantasía; ya que, se dibuja un Perú en el que no se refleja la realidad, donde la pobreza y otros temas de agenda no quedan plasmados en sus páginas, tal vez para no asustar al alumnado; pero, si esta es una realidad considero debería ser reflejada para que todos tengan acceso a ella, calándose en la consciencia de estos niños y fomentando el cambio.

Un ejemplo básico se encuentra en los cuentos para niños, donde se ven dibujadas cebras, jirafas, etc., animales oriundos de África, ajenos a nuestra realidad. Ya lo registraba (Luis Enrique López, 1996, No hay más danzas de ratones grises: sobre interculturalidad democracia y educación, LIBRO DE GODENZZI ALEGRE, JUAN: Educación e interculturalidad en los Andes y la Amazonía) en estas palabras, con respecto a la educación homogeneizada:

“Para muchos indígenas latinoamericanos la educación supone aún un forzado desaprendizaje de su propia cultura y un abandono, parcial si no total, de su lengua materna. […] La educación homogeneizante contribuye a un virtual empobrecimiento cognitivo, cultural y simbólico de los pueblos indígenas, formando, eso sí, algunas generaciones de indígenas alienados e identificados más bien con lo ajeno que con lo propio, y que pueden incluso mostrarse intolerantes con los suyos”.

Entonces, hagamos textos más reales, por qué no hacer cuentos infantiles con cutpes, sajinos, cuyes, etc., y representando, también, a todos nuestros grupos nativos, con sus vestimentas, trajes y platos típicos, aprendamos a valorar eso, nuestra diversidad, que el Perú es un país ricamente diverso. También deberíamos aprovechar las nuevas tecnologías de la información (TIC), aprender a usarlas y mostrárselas a nuestros alumnos para que puedan ser de provecho en la formación de estos.

Además, hasta ahora se respira y observa modelos verticales… es así que en Derribando Muros (pág. 143) se sostiene que cuando la estructura vertical es aplicada a la empresa periodística, la empobrece porque la priva del aporte de sus redactores y concentra toda la iniciativa y creatividad en unos pocos; es por esto, que hoy se tiende hacia una estructura horizontal, en la que puedan operar mecanismos de trabajo conjuntos, contando así con la participación de toda la organización, agregándole valor; y esto es lo que tradicionalmente ha ocurrido y ocurre en la educación, una relación vertical donde el profesor es quien ordena silencio, es dueño de la verdad y deja tareas. Creo que esto ya no debiera ser así. 


Yo, por mi parte, me quito la etiqueta de ‘profesora’, aquella que nos marca como los dueños de alguna verdad o como ‘el que sabe’ y ‘lo que dice él, eso es’… considero más fructífera una relación horizontal, donde los alumnos participen y sean hacedores de las clases, también; donde el disque profesor, se encargue de organizarlos, orientarlos y dirigirlos en el camino de la educación, donde todos puedan enseñar y aprender a la vez… es así que me termino con este proverbio hindú: “Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más”.

Los muros lingüísticos que quiero derribar:


  • No quiero más discriminación hacia las lenguas y sus hablantes.
  • No quiero más discriminación por no saber manejar la norma (uso ‘correcto’) de mi lengua.
  • No quiero más olvido hacia las comunidades nativas, a causa de no estar empoderadas, no son pocas y son.
  • No quiero que creas que el único mundo que existe es el que ves a través de tus ojos, cada uno construye su propio mundo a través de los suyos.




¿Qué muros derribas tú? ¿Me ayudas?